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	<title>El Jose Blog (beta) &#187; Crónicas</title>
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		<title>Después de 6 años El Gigante destrozó el Luna Park</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Apr 2005 03:27:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Jose</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crónicas]]></category>

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		<description><![CDATA[Donde han quedado aquellos dichos, en los cuales éste poeta fértil proclamaba a los cuatro vientos que ya se sentía un &#8220;ex músico&#8221;?? Evidentemente quedaron en el olvido, porque la puntualidad no podría ser mayor. Habían pasado, apenas, 4 minutos de las 21 horas y El Cantante ya estaba al frente del teclado central, interpretando, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><big><img align="right" title="Honesto y Brutal" alt="Honesto y Brutal" src="/wp-content/uploads/2006/11/hb.jpg" />D</big></strong>onde han quedado aquellos dichos, en los cuales éste <strong>poeta fértil</strong> proclamaba a los cuatro vientos que ya se sentía un &#8220;ex músico&#8221;??<br />
Evidentemente quedaron en el olvido, porque la puntualidad no podría ser mayor. Habían pasado, apenas, 4 minutos de las 21 horas y <strong>El Cantante</strong> ya estaba al frente del teclado central, interpretando, justamente, el tema que le dá nombre a su último disco.</p>
<p>Y no solamente fue la puntualidad de <strong>Andrés Calamaro</strong> para salir a escena lo que tiraba por tierra esa teoría que a muchos nos apenaba. Fue fundamentalmente la pulcritud con que ha sabido este viejo lobo, llevar adelante un show que tuvo tantas sorpresas como moméntos de éxtasis&#8230;  Todavía le invade a este novel cronista, la sensación de haber presenciado uno de los mejores recitales en años. Pero bajemos un cambio, serenémonos, y vayamos por partes&#8230;.<br />
<span id="more-26"></span><br />
Entrega, humildad, talento. Esas son las palabras que, quizás, mejor definen a los músicos de <strong>Bersuit Vergarabat</strong>, que han sido la banda que tocó junto a Calamaro. Luego de abandonar sus habituales pijamas por un cuidado elegante-sport, estos nueve músicos han sabido en todo momento jugar el papel de estrellas secundarias, para dejar al frente a un Calamaro tan intácto como en sus mejores épocas con <strong>Los Rodriguez</strong>.</p>
<p>Promediando los primeros cuarenta y cinco minutos del show, los músicos de Bersuit abandonan el escenario. En ese momento entra caminando con un termo bajo el brazo, un mate y una guitarra en la otra mano un señor más bien bajito, panzón, y algo pelado. Se para al lado de <strong>Andrés</strong> y le ofrece un muestra de nuestra bebida nacional, quien luego de tomarlo comienza a interpretar al son de las mil guitarras de este <strong>Juanjo Dominguez</strong> cebador <strong>Como dos extraños</strong>. Pero claro, Andrés no iba a invitar a Juanjo Dominguez para hacerlo tocar un sólo tema, así que este dúo momentáneo culminó su &#8220;set&#8221; con <strong>Por una cabeza</strong></p>
<p>La Bersuit retorna al escenario y el show retoma su ritmo &#8220;normal&#8221;, hasta que El Salmón le dice al público: <em>.. yo tengo muchos hermanos, pero ahora voy a invitar a uno sólo de ellos..</em> Y fue de esta manera que <strong>Javier Calamaro</strong> se sumó para interpretar &#8220;No me nombres&#8221;, un tema de su último disco en el cual canta junto a Andrés. Este fue, quizá, el primero de varios momentos emotivos, ya que luego de culminado el tema, un emocionado Javier Calamaro expresó: &#8220;<em>..hace un rato estaba sentado allá, en la tercera fila mirándolos tocar y me emocioné. Hay veces en que uno piensa que todo está termiando, que llega el anochecer y todo termina. Pero luego al amanecer uno se dá cuenta de que nada ha terminado, sino que es el comienzo de algo nuevo&#8230;</em>&#8221;<br />
Y cuanta razón tiene Javier, porque su hermano a pasado de un estadío de (casi) ex-músico a desparramar talento junto a su teclado como en sus mejores épocas.</p>
<p>A esta altura del recital, este cronista creía que nada más podría sorprenderlo, pero claro, como es su costumbre, se equivocó. Porque el nuevo invitado de esta unión Calamaro-Bersuit, fue <strong>Juanse</strong> de los Ratones Paranóicos, quien puso los punteos de guitarra y la voz a un mini homenaje dedicado <strong>Norberto &#8220;Pappo&#8221; Napolitano</strong>, que incluyó dos de los temas del &#8220;Carpo&#8221;: &#8220;Desconfío de la vida&#8221;y &#8220;El tren de las 16&#8243;. Al terminar este &#8220;set&#8221; comenzaron a tocar &#8220;No se puede vivir del amor&#8221;, y por lo bajo se escuchó: &#8220;<em>Que bien que vendría una armónica ahora.!</em>&#8220;&#8230;y como los deseos del público son órdenes para estos experimentados músicos, subió al escenario nada más y nada menos que <strong>Andrés Ciro Martinez</strong> de Los Piojos, para poner los acordes de armónica que faltaban.</p>
<p>El retorno de <strong>Andrés Ciro Martinez</strong> al escenario se produjo pocos minutos más tarde, para comenzar a jugar el público, haciéndolo repetir los sonidos de su inseparable armónica, y luego cansarse y anunciar: &#8220;<em>.. a ver si conocen esta che!&#8230;</em>&#8220;&#8230;. y el público, obviamente la conocía, porque Andrés Ciro no hizo más que entonar &#8220;<em>El campeón tiene miedo, tiene miedo de pegar, no se quiere romper las manos porque tienen que cantar&#8230;</em>&#8220;, para que el Luna Park se &#8220;viniera abajo&#8221;. Esta versión de &#8220;Alta Suciedad&#8221; fue testigo de todo lo que puede cantar un público cuando es testigo de la entrega de los músicos.</p>
<p>Lo que siguió a esto fue una seguidilla de canciones que no hicieron más que continuar levantando de sus asientos a las personas. Y no es para menos, porque quién podría quedarse sentadito, con temas como &#8220;Mi enfermedad&#8221;, &#8220;Flaca&#8221;, &#8220;Paloma&#8221;, o &#8220;Costumbres Argentinas&#8221;?</p>
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